Uno de los trabajos que me piden es corregir libros editados hace ya unos años para reditarlos ahora como libros electrónicos. Por tanto, aparte de las consideraciones normales a la hora de corregir cualquier texto, debo añadir la de fijarme con mucho cuidado en ciertas expresiones que tienen sentido en un libro tradicional pero no en uno electrónico. Mi tarea es, en algunos casos, corregirlas y, en otros, únicamente señalarlas al editor para que decida la mejor manera de enmendar el problema.

¿De qué expresiones estamos hablando?

Empezando con lo más obvio, por un lado están las remisiones a otras partes del libro, concretamente a páginas, como «véase la página 59» o «como comentaré en siguientes páginas...». El libro electrónico ya no se divide en páginas sino en secciones, con lo que me refiero tanto los capítulos como a la portada, la página de créditos, etc. Por tanto, en este caso el problema tiene normalmente fácil solución: sustituir la referencia a la página por una referencia a la sección entera. También se puede jugar con la ventaja de que los lectores electrónicos suelen incorporar un buscador de texto. Por supuesto, conviene que las ilustraciones, tablas, figuras y demás vayan numeradas para poder hacer una referencia más exacta a ellas. En todo caso, lo mejor es agregar un hiperenlace al tramo concreto al que se quiera hacer referencia, que para eso estamos editando un ebook.