Lingua longa

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miércoles 11 Marzo 2015

Si el libro cambia de soporte, ¿debe cambiar el libro?

Uno de los trabajos que me piden es corregir libros editados hace ya unos años para reditarlos ahora como libros electrónicos. Por tanto, aparte de las consideraciones normales a la hora de corregir cualquier texto, debo añadir la de fijarme con mucho cuidado en ciertas expresiones que tienen sentido en un libro tradicional pero no en uno electrónico. Mi tarea es, en algunos casos, corregirlas y, en otros, únicamente señalarlas al editor para que decida la mejor manera de enmendar el problema.

¿De qué expresiones estamos hablando?

Empezando con lo más obvio, por un lado están las remisiones a otras partes del libro, concretamente a páginas, como «véase la página 59» o «como comentaré en siguientes páginas...». El libro electrónico ya no se divide en páginas sino en secciones, con lo que me refiero tanto los capítulos como a la portada, la página de créditos, etc. Por tanto, en este caso el problema tiene normalmente fácil solución: sustituir la referencia a la página por una referencia a la sección entera. También se puede jugar con la ventaja de que los lectores electrónicos suelen incorporar un buscador de texto. Por supuesto, conviene que las ilustraciones, tablas, figuras y demás vayan numeradas para poder hacer una referencia más exacta a ellas. En todo caso, lo mejor es agregar un hiperenlace al tramo concreto al que se quiera hacer referencia, que para eso estamos editando un ebook.

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jueves 20 Noviembre 2014

Lenguando a la riojana: lengua entre amigos

Este fin de semana se han celebrado en Logroño las jornadas de Lenguando a la Riojana, una serie de talleres y charlas impartidas por y para amantes de la lengua en general y profesionales de ella en particular: periodistas, traductores, correctores, intérpretes, profesores, comunicadores, escritores, etc. También tienen cabida los menores de un año con al menos un progenitor que cumpla estas características.

El ambiente en la calle LaurelLos lenguantes que ya estábamos en Logroño el viernes salimos a cenar de bar en bar en la famosa calle Laurel, con guía asignada y todo, ya que éramos ciento y la madre. De manera que el primer contacto se dio en un ambiente distendido, entre riquísimas tapas y vino de la Rioja. Todo un acierto para irnos conociendo cómodamente. Por mi parte, pude asistir al encuentro gracias a Reverso Context, que convocó un concurso de microrrelatos que gané. También tengo que agradecer a Molino de ideas ya no solo la organización del congreso, sino también que me acogieran en su viaje a Logroño, un gesto de amabilidad y confianza que no pienso olvidar.

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lunes 3 Noviembre 2014

Este señor

En latín, el pronombre y adjetivo iste, -a, -ud era demostrativo, igual que este, -a, -o en español. Los demostrativos se utilizan para situar a una persona o cosa en el espacio y en el tiempo, según esta se encuentre más cerca o más lejos del hablante. Iste tenía también un componente deíctico, es decir, el hablante lo usaba a la vez que señalaba al referente. O eso nos decían los profesores en la universidad, que siempre se guardaban de que en nuestras traducciones reflejásemos de alguna manera ese dedo acusador.

Acusador, sí, porque en los discursos forenses no podemos olvidar que se estaba intentando descalificar al contrario (o ensalzar al defendido). Así, en otros tipos de textos, iste adquirió un claro carácter peyorativo, que el este español no ha heredado. Pero para hacerse una idea del efecto basta imaginar ejemplos con otros demostrativos, como ese (que se puede reforzar con tal): No me fío yo de esaEse (tal) Pedro vino esta mañanaNo me hables del Pablo ese, que me cabreo.

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