Talleres y charlas a las que asistí

«¿Por ke no nos dejamos de komplikaziones?»

La primera charla plenaria estuvo a cargo del periodista Isaías Lafuente, que reflexionó sobre la posibilidad de cambiar de arriba abajo el sistema ortográfico del español. Nos habló de los distintos intentos producidos en la historia del español por simplificar la escritura del idioma: Nebrija, Juan Ramón Jiménez o Unamuno lo intentaron, pero quien estuvo más cerca de conseguir que se aprobara su reforma fue el lingüista Andrés Bello, allá por 1826. Pretendía una total correspondencia entre los fonemas y los grafemas en español y llegó a tener apoyo en Chile, pero la reina Isabel II se negó y al final no fue implantada por la Real Academia de la Lengua.

Isaías opina que en aquel momento la reforma era viable por el bajo porcentaje de alfabetización, pero que ahora sería muy difícil, por no decir imposible, imponer a casi toda la población hispanohablante a cambiar sus hábitos de escritura. Comentó algo que suele ser muy criticado y que a mí siempre me ha parecido acertado; alguien le preguntó si consideraba necesario que el DRAE recogiera palabras intolerantes, como puede ser «gitanada», y contestó que sí, ya que el DRAE debe ser una herramienta de trabajo que resuelva dudas a quien lo consulte. Personalmente, opino lo mismo de las acepciones «políticamente incorrectas» que recoge de ciertas palabras, como «Que estafa u obra con engaño.» para «gitano», que tantas críticas reciben: mientras los hablantes las usen en ese sentido, hay que plasmarlo. No podemos aplicar el criterio del uso en algunos casos y no en otros.

«Anglozancadillas para traductores hispanohablantes»

Me decanté por esta charla porque nunca había visto asistido a una de Xosé Castro y porque es mi especialidad. Fue un rápido y exhaustivo repaso por los calcos (semánticos, sintácticos, morfológicos) que se cuelan del inglés al traducir al español.

Xosé Castro

Me sorprendió y me encantó que afirmara que en los planes de estudio de Traducción e Interpretación debería existir la asignatura Etimología y Neología, en la que se estudie latín y griego clásico a saco, junto con los mecanismos que surgen en la lengua para crear nuevas palabras. Así, los traductores serían capaces de acuñar nuevos términos, cosa que a veces necesitan hacer, con propiedad. Todos los usuarios lo hacemos en tanto que producimos textos o discursos, pero los traductores más porque están en el límite entre dos lenguas y, por tanto, producen textos un poco más especiales.

«Cata de vinos para traductores»

También me apetecía mucho ver a Gabriel Cabrera en acción, después del alto listón que deja con sus vídeos. Y su taller no me decepcionó en absoluto: nos enseñó a catar vinos de forma amateur, mientras (para justificar su conferencia, como él mismo decía) dábamos un repaso por el vocabulario del vino. Además, nos animó a «comportarnos como los vinos», es decir, redactar la etiqueta que va a hacer que alguien que no conoce nuestro trabajo para nada contrate nuestros servicios.

Gabriel Cabrera

Lo más importante de todo es que me descubrió dos vinos que me encantaron. Me acerqué después de la charla a fotografiar la etiqueta y me regaló una de las botellas de Oporto, que todavía tenía un poco de vino. Se la regalé a Rocío (también conocida como Azote ortográfico), con quien compartí la charla y de quien acababa de saber que le encanta el Oporto.

«Una propuesta para el correcto llenado del discurso y el lavado de eufemismos»

Elegí esta charla porque creí que se trataría de redactar con menos circunloquios y colocaciones típicas, enfocado al periodismo y la comunicación, pero no fue así. Enrique Cabezón nos habló de su proceso creativo poético, en el que intenta despojar a palabras muy manidas en poesía y, por tanto, con demasiados significados a los que a veces no queremos aludir, de estas connotaciones. Para ello hay que ser meticuloso en la selección de palabras, y solo usarlas con el significado que queremos darles.

Aunque no era lo que esperaba, no estuvo nada mal porque se generó un interesante debate sobre los valores que le damos a la poesía.

«Pon un corrector en tu vida o El asesor lingüístico: instrucciones de manejo»

Otra de mis especialidades es la corrección, y necesito justificar mi presencia en el proceso de producción de un texto, por lo que acudí al taller de Antonio Martín, que ya fue profesor mío en Cálamo y Cran. Aquí aprendí una táctica sencilla pero infalible para convencer de la necesidad de un corrector: cuidamos constantemente nuestra imagen, y parte de esa imagen son los textos que publicamos.

Como personas, nos aseamos, nos vestimos de ciertas maneras y hasta nos maquillamos; como empresas, contratamos los servicios de diseñadores, publicistas, comerciales... que nos garantizan que nuestra marca tenga y mantenga una buena imagen. Después de todo ese esfuerzo, ¿deberíamos estar dispuestos a que un texto mal escrito termine destrozando nuestra imagen? ¿Preferimos pedir disculpas cada vez que en un eslogan o tuit se cuele una burrada? Es evidente que no, y que es preferible prevenir que curar.

«Monólogos científicos: divulgación de la ciencia desde la narración oral»

Me decanté por esta charla porque siempre me ha interesado la divulgación científica y me parece genial que en Lenguando se promueva esta mezcolanza de lengua y ciencia. Estoy comprobando ahora, a posteriori, que la intervención de Eduardo Sáenz de Cabezón es de las que más gustó a los lenguantes, ya que no solo nos describió el proceso de producción de un monólogo científico, sino que improvisó un adelanto de la pieza en que está trabajando y nos dejó a todos con un suspense en el cuerpo que no hemos podido evitar buscar la biografía de Galois para saber cómo termina la historia.

Según cuenta este miembro de The Big Van Theory, lo que pretenden no es hacer reír a través de la ciencia, sino todo lo contrario: divulgar ciencia a través del humor. Pero el toque de humor puede ir de lo más hilarante a lo más sutil, como demostró con dos ejemplos extremos: el de Ricardo Moure y el de Fergus McAuliffe, que estuvimos comentando en común todos los asistentes. También proyectó el emocionante monólogo de Myrtani Pyeri, con el que consiguió ponernos los pelos de punta.

«En ausencia de contexto… ¡No se puede traducir!»

Gema Ramírez y Elena Hernández, las chicas de Reverso Context, nos presentaron en otra charla plenaria esta herramienta que han desarrollado en Prompsit, que definieron como un diccionario de traducciones en contexto. Cuenta con una base de datos compuesta por documentos de organismos oficiales, páginas web y también películas y series para que queden recogidas las formas de la primera y la segunda persona. Además, aprende a medida que se le da uso: se puede votar si una traducción es correcta o incorrecta, y existe un Diccionario colaborativo de Reverso.

Nos explicaron muchos más entresijos del diccionario y nos animaron a participar en la plataforma, que es completamente gratuita.

«El arte del refrito»

En la última conferencia plenaria, Toño Fraguas nos ilustró sobre un género periodístico que por desgracia está muy de moda hoy en día: el refrito. La situación del periodismo en España va de la mano del surgimiento de este: los periodistas deben ocuparse de toda la producción de la noticia (investigar, redactar, traducir, editar...), se desprecia el contenido y se desprecia al lector, todo lo cual ha provocado un periodismo reactivo en vez de activo. El periodista no se mueve de la mesa, ni busca la noticia, ni investiga, sino que espera a que esta salga en distintos medios con relativo éxito y hace un refrito, un texto rápido construido a partir de otros.

Toño ilustró el fenómeno con el ejemplo de un breve reportaje que publicó sobre los orígenes de la abeja Maya con motivo de su 100º cumpleaños. Parece ser que el primer relato de su creador legítimo gustaba a los soldados alemanes de la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, otros medios tergiversaron la noticia entendiendo lo que quisieron, como si se tratase del juego del teléfono escacharrado, y llegaron a afirmar que la abeja Maya tiene orígenes nazis.

Este tipo de textos, junto con las noticias-basura que buscan un público masivo por oposición a un público influyente, constituyen el llamado churnalism; de hecho, churnalism.com es como han llamado a una herramienta diseñada para detectarlos.

La verdad es que este problema no solo afecta a España, sino también a nivel mundial, y no se queda en el ámbito periodístico: a todos los profesionales del lenguaje debería importarnos en tanto que el periodismo es una de las industrias que más textos produce.

Concurso y micro abierto

Para despedir la jornada del sábado con un poco de humor Gabriel Cabrera tenía preparado un loquísimo juego que puso a prueba nuestros conocimientos y capacidades lingüísticas y que nos hizo reír a carcajada limpia.

Acto seguido, tomó la palabra Nacho Iribarne, más conocido como Vanfunfun, «el que sale en YouTube cuando buscas 'filología'», a explicarnos por qué odia a los grammar nazis. Su intención era remover un poco en las conciencias de los lenguantes, alegrándose de provocar algún que otro silencio incómodo, como cuando preguntó cuántos hemos escrito alguna vez en Comic Sans o hemos abreviado «que» como «k».

Me encantan estas actitudes valientes que se atreven a decir lo que a muchos molesta: las competencias de los hispanohablantes han cambiado con el paso del tiempo y, por ejemplo, si antes «ph» no se reconocía como el sonido [f], ahora sí, por influencia de otras lenguas. Así, ya no debería estar tan condenado, por ejemplo, el incorporar préstamos sin españolizar su grafía porque empezamos a saber cómo se pronuncian en su idioma original.

Excursión a San Millán de la Cogolla

Libro coralEl domingo a las 9 de la mañana partimos todos los lenguantes a San Millán de la Cogolla, a visitar los monasterios de Suso y de Yuso con guía turística. Nos explicaron quién fue Millán, o Emilianus, como se hacía llamar en la época, y la importancia artística y lingüística del lugar. Además, bajamos de uno a otro a pie, porque había tiempo, disfrutando de la naturaleza por el valle de San Millán.

Para amantes de la lengua fue una verdadera delicia recorrer el lugar en que se reflejaron por escrito las primeras palabras en nuestro idioma, poder observar las glosas emilianenses y descubrir su historia y otras curiosidades como los enormes libros que usaba el coro de la Parroquia de San Millán, conservados con sumo cuidado, o el arca, decorada con originales tarjetas de marfil, que contiene los restos del santo.

«De Quijotes y quijotes»

Para cerrar con fuerza esta edición de Lenguando, los organizadores eligieron, en el último momento porque hubo un imprevisto, a Emilio Pascual para que nos hablase de El Quijote. Este experimentado editor nos deleitó con anécdotas de la edición del clásico, entre otros muchos apuntes, que solo habría podido traer a colación quien lo conoce en profundidad.

Tarjetas de marfilSe le ha concedido tanta importancia a El Quijote desde el principio, que todo su vocabulario ha sido reflejado en el DRAE, incluidos hápax (palabras que aparecen en un corpus una sola vez). El resultado es que a veces estos hápax eran simplemente erratas que no se habían corregido: por ejemplo, la de «lerche» en la expresión «Sardinas en lerche», que daba problemas porque no se sabía lo que era, hasta que, hace relativamente poco, se corrigió a «lercha».

Despedida

Xosé Castro se encargó de dar el broche final de humor a esta edición, contándonos anécdotas personales y recurriendo a erratas de lo más variopinto. Y es que hay tres grandes mentiras en esto de la correcta escritura que debemos desmentir: hace mucho tiempo que tenemos recursos para poner tildes en las mayúsculas, las comas no corresponden a pausas para respirar (sería absurdo que un signo ortográfico dependiera de razones fisiológicas), y a veces sí hay que poner coma antes de «y».

Los organizadores salieron a agradecer la asistencia a los presentes y el esfuerzo a voluntarios, ponentes, a la Fundación San Millán, a Reverso Context y al consejero de Cultura Gonzalo Capellán. La verdad es que una no puede más que unirse al agradecimiento por que todo esto haya sido posible. Si contamos organizadores, riojanos que han facilitado el encuentro, voluntarios y todos los que han ofrecido su ayuda, sale un buen puñado de gente, que da cuenta de la horizontalidad de las jornadas: todos hacemos Lenguando.

Conclusiones propias

No puedo evitar tirar hacia mi campo y me ha gustado comprobar que en un encuentro sobre lengua en general no hayan faltado las referencias a las lenguas clásicas: Isaías mencionó que ya en las inscripciones latinas se utilizaban abreviaturas, Xosé apoyó el estudio del latín y del griego, Raquel Marín explicó la etimología de cursiva, Emilio Pascual hasta citó versos de la Eneida, recreados en El Quijote, y seguro que me dejo alguna en el tintero.

Algo que ya sabía, pero que Lenguando a la riojana me ha hecho recordar, es (y esto no lo he aprendido en ningún taller en particular, sino más bien del contacto con los organizadores) que en este mundo hay que moverse y hay que hacerlo rápido. Tan importante como que la idea sea buena es que se desarrolle en su momento para sacarle el máximo partido.Con Isabel Espuelas y Elena Álvarez Mellado, en la comida del domingo

Lenguando no es un congreso al uso, sino que está pensado para que asistas con tantas ganas de conocer a otras personas y de pasarlo bien que se termina respirando un buen rollo del bueno, del de verdad. Uno siente que la gente se muestra tal como es, con transparencia, porque todos tenemos intuiciones muy parecidas. A lo mejor te sientas a cenar al lado de alguien que te cuenta a qué se dedica y no puedes imaginar algo más alejado de tu campo, pero si los dos habéis asistido a Lenguando, tenéis puntos en común y, si vuestras carreras profesionales distan, mejor que mejor, porque podréis aprender uno del otro.

Para mí los tres puntos fuertes de Lenguando, y las razones por las que lo recomiendo, son:

  • Aprendes cosas nuevas, directa o indirectamente relacionadas con la profesión, que además son prácticas, pensadas para ser puestas en marcha. Ves incluso a los profesionales con más experiencia aprendiendo y reconociéndolo. Aconsejado a quien sienta que necesita actualizarse.
  • Conoces personas, y en un contexto así siempre es algo positivo porque están dispuestas a aconsejarte, explicarte, abrir tu visión del mundo aunque ni siquiera se den cuenta porque solo te están contando a qué se dedican. Es tan enriquecedor encontrar alguien con muchos puntos en común como debatir con una persona que tiene un punto de vista muy distinto del tuyo. Aconsejado a quien se sienta solo o aburrido de no salir de casa.
  • Sales motivado, dispuesto a aplicar lo aprendido a tu propio trabajo y a contactar con la gente que has conocido. Estoy segura de que a muchos lenguantes se les pasa por la cabeza la idea de que en un futuro podrían ser ellos los que dieran una charla, y esta simple ocurrencia tiene un poderoso efecto porque nos hace preguntarnos qué podemos tener que decir nosotros al mundo. En definitiva, vuelves con ganas de comerte el mundo. Aconsejado a quien esté atravesando un bache o una crisis de fe en su carrera.
  • Por último, pero no por ello con menos importancia, te lo pasas muy bien. Parece que no hay que valorar esto cuando se trata de trabajo, pero pasarlo bien de vez en cuando con el trabajo no solo es importante; es primordial para no amargarse. Pasamos la mayor parte del tiempo que estamos despiertos trabajando y la vida hay que vivirla con alegría. Aconsejado a quien esté harto de congresos aburridos.